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martes, 15 de marzo de 2011

"EN OFF" de Astrid Fugellie

 
UN ÁSTER PARA ÁSTRID
(Algunas notas sobre En Off)



(…)Desde entonces tu sombra da la vuelta
 alrededor de cráteres lunares.
Pero ahora que nos hemos encontrado,
isla, madre, mujer, volcán, destino,
 ven a dormir tu soledad de siempre. (…)
 
Pedro García Cabrera. Isla y mujer.
 
 



Por Antonio Arroyo Silva.



   Decía Vicente Huidobro sobre la poesía que, aparte de la significación gramatical, hay otra, una significación mágica que rompe con la norma convencional del mundo y donde las palabras pierden la denotación estricta. Si la poesía es el vocablo libre de todo prejuicio, el verbo creado y creador que se desarrolla cual el alba primera del mundo, su precisión es no perder ese carácter fundacional e iluminador. Esa mirada asombrada.
   Estos principios fundamentales que sentó el poeta chileno en el Ateneo de Madrid en el primer tercio del siglo XX son los primeros pasos de la poesía de vanguardia en español (1).
   La primera y verdadera revolución de Huidobro en cuanto a poesía se refiere fue inaugurar en nuestra lengua el extrañamiento que preconizaba Nietzsche en su filosofía. Extrañamiento de la palabra que produce rebeldía contra el orden establecido, no sólo por la sociedad en decadencia, sino en la manera de ésta de acotamiento de la realidad a través de un lenguaje ya vacío, que ya nada comunica. En este sentido, Altazor es un trasunto del superhombre nietzscheano en lengua española. Imaginemos por un momento que si en vez de hombre fuera mujer…
  Todo viene muy a propósito de la poesía de Astrid Fugellie, cuya trayectoria  la revelan, según el poeta Raúl Zurita, como la escritora con una de las poéticas más amplias y originales de la poesía chilena actual.  Me parece significativo que nuestra poeta haya aprehendido esta tradición antes mencionada, estos hechos que se corresponden con el que, según mi opinión particular, ha sido el punto cero de la literatura en español de nuestros tiempos. O mejor dicho, no tan significativo como ese vórtice suyo, ese centro que irradia de su condición femenina. Si el poeta canario Pedro García Cabrera identifica la isla con una mujer,  la isla Astrid se encontrará en su verso.
   Dice Jorge Rodríguez Padrón en su célebre artículo sobre la poesía de mujeres en Hispanoamérica,”El barco de la luna” (2), que no conviene establecer una división entre poesía femenina o feminista y poesía masculina. La verdadera poesía no puede asumir estas divisiones. La diferencia entre una y otra está en la percepción del mundo, no en el hecho poético. Una percepción que se hace expresión lingüística, que en el hombre, en principio, está impregnado de estereotipos propios de un sistema patriarcal vigente y, en la mujer, lleno de un extrañamiento propio de su condición y donde intervienen todos los sentidos. La precisión de la mujer-poeta está en ese atrevimiento sin saber qué le espera al final, y, de hecho, este toque es muy necesario para que la poesía fluya con naturalidad y no con los amarres patriarcales. Temor, desconcierto, duda; esto marca el lenguaje fronterizo de la mujer poeta hispanoamericana. Aparte de la revolución que supone el creacionismo de Huidobro.
   Astrid Fugellie. nace en Punta Arenas, Chile. Educadora de Párvulos graduada de la Universidad de Chile.  Miembro fundadora, redactora y posteriormente directora de la revista Corchete, del Banco Central de Chile.  Es cofundadora de la Casa de la Cultura de Punta Arenas. Obra publicada: Poemas, I. Municipalidad de Punta Arenas (1966); Siete poemas, (1969); Una casa en la lluvia, Ed. Gabriela Mistral (1975); Quién es quién en las letras chilenas, Ed. Nascimento (1982);  Las jornadas del silencio, Ed. Nascimento (1984); Travesías, (1986);Chile enlutado (artefacto), Ergo Sum  (1987); A manos del año (cuento), Ergo Sum (1987); La mujer en la poesía chilena de los 80, antología, Inge Corssen editora (1987); Los círculos, Ergo Sum  (1988); Dioses del sueño, Editorial Cuarto Propio (1991); Los círculos, (2ª. Ed.) Ed. La Trastienda (1996); Llaves para una maga, Ed. La Trastienda (1999) De ánimas y mandas, animitas chilenas desde el subsuelo, Proyecto Fondart Regional, (2003); La tierra de los arlequines, ese arco que se forma después de la lluvia, Exposición Marionetas, de la pintora María Paz Valdivieso (2005); La generación de las palomas, Ed. La Trastienda (2005). Con Los círculos obtuvo el Premio Academia Chilena de la Lengua 1989. (Fuente: Fundación Metáfora), y esta obra que nos ocupaen off, editorial La Trastienda, Santiago de Chile 2010.
   Sí, como dijera Huidobro, el poeta representa el drama angustioso que se realiza entre el mundo y el cerebro humano, entre el mundo y su representación, qué drama no representará una mujer que no sólo asume el dolor ante la pérdida personal sino la pérdida de todo el pueblo chileno, el sentimiento trágico de todo un país desde la óptica femenina, que sólo ve la poesía como única vía de asunción. Así ocurre en su obra La generación de las palomas. Astrid va a los linderos y observa que incluso los conceptos han caído en el vacío de la existencia. Como consecuencia, su creación será capaz de ir más allá del simple coloquialismo e inaugura en su verso, digamos, una koiné dialéctica, un habla inventada para expresar el dolor del ser humano al unísono. (3)
   El que no haya sentido el drama que se juega entre la cosa y la palabra, no podrá comprenderme, decía el poeta Huidobro. Tampoco podrá comprender ese extrañamiento del lenguaje que Astrid Fugellie funda en su poesía para expresar en su más extraña lengua (como decía el poeta canario del siglo XVI, Bartolomé Cairasco de Figueroa, cuando oía a los aborígenes de Tamarán apagar su llanto por la pérdida de su identidad con las más sobrecogedoras endechas nunca antes escuchadas) ese desgarramiento sublunar.
   En cuanto al libro recientemente publicado por Astrid En Off, reconozco que, meses antes de dicho evento,  había leído lo que en principio parecía iban a ser dos poemarios distintos, aunque subsiguientes. Los había leído varias veces, incluso alguna de ellas tuve la impresión un tanto borgiana de que era el libro quien me leía a mí o de que eran todas las voces de las mujeres presentes, pasadas o futuras quienes me susurraban al oído su llanto. ¿Por qué en off? Esa expresión alude a una técnica cinematográfica, y ahí está la genialidad del título: una autora que ve ese sentimiento trágico de la vida como una película donde una voz no presenciada retransmite. Llamémoslo alejamiento crítico, contrapunto irónico…el resultado es que cada lector oirá su propia voz interior, de la misma manera que éste que escribe y leyó en un antes y un ahora. Por otra parte, el título nos remonta a esos coros de la tragedia griega. No en vano la palabra persona viene del griego y hace alusión a una máscara especialmente diseñada para que la voz de los actores resonara y fuera escuchada. No era cuestión de identidad sino de escenificar un drama ( y que fuera oído), como el de Astrid Fugellie que no pretende proyectar su ego al modo romántico sino hacer que una tragedia concreta se eleve al rango de la poesía. He aquí la eficacia: re-sonar, sonar (como diría mi amiga también chilena Alejandra González) con el co-razón de una mujer que encuentra el cantero de su poesía. Una poesía que reubica su territorio, que re-zona desde el verso.
  Así, En Off se divide en dos partes bien diferenciadas: la primera, Asteriza y, la segunda, Insomnio. No podría decir, por las causas antes mencionadas, que se trata de dos poemarios. Realmente es una obra con un corpus único, dos habitaciones de una misma casa. La separación de la vida y la separación de la muerte, a fin de cuentas el mismo exilio, el mismo e iluminador sentimiento de vacío. Entiéndase que vacío no es la nada y Astrid, que lo encuentra, lo llena y lo lanza a la inmensidad, como si de una botella se tratara lanzada al océano desde su naufragio. ¡Qué mayor iluminación se puede pedir!
  Asterizacomienza con un diálogo intertextual entre Altazor y ese alterego femenino llamado Asteriza, con la intención de establecer un paralelismo entre ambos descensos y consiguientes caídas. No intención superficial precisamente… De un lado, en el epígrafe o cita de Huidobro, se muestra el descenso de Altazor: cae lo más bajo que se pueda caer. De otro, la hablante que increpa a Asteriza,  anuncia el desplome de ésta. Doble caída, pues, la asumida de Altazor-hombre y la caída propia: el desplome. A continuación esa voz  que está al lado de acá del espejo, esa otra voz en off,  que va a intervenir en siete momentos (curioso dato…) para recordarle a Asteriza hasta qué punto llegó su descenso. Como contrapunto, cada intervención tiene su correspondiente respuesta que no es tal, sino un ahondamiento en el monólogo interior de la aludida, lo cual matiza ese sentimiento de soledad, pues no existe la soledad absoluta. Quien realmente siente su temblor descubre esa otredad necesaria que la mujer ha descubierto para seguir adelante   Sentimiento del vacío, muerte ciega o agonía de un existir, el miedo al espejo quebrado como fragmentación de su individualidad, el sentimiento de culpa por su condición de mujer que nunca podrá asumir, el desamparo y su forma de expresión, el caos subsiguiente de la realidad que le circunda y el sentirse poeta en dicha asunción a la par que se plantea ese lenguaje fronterizo que Jorge Rodríguez Padrón menciona en el ensayo aludido, y, por último, el sentir su carne sazonarse en esa desolación. Sentir el país desplomado en su verso. El país hecho carne en sus entrañas y refundado en el verso. Lo que está siendo en el poema.
   Pasamos a la habitación de Insomnio. Nuestra hablante en off (la misma) pasa seis horas de velatorio ante su ex-esposo que se ha suicidado. Éste ya no puede escucharla, pero el Hombre tampoco antes (vivo o muerto), lo sabe. Voz en off desde afuera de si misma, porque de momento no sabe que se habla desde el interior de sí. Desdoblamiento: la hablante es un yo lírico que pasa  una noche velando el cadáver. ¿Se ha suicidado el hombre o su idea del hombre? Ella, una mujer que desde su escondite, el Insomnio va marcando el transcurrir de unas horas que resumen no ya toda una vida sino toda la historia enajenante de la mujer donde todo ha sido sentimiento de culpa, perdida de identidad: volverá a latir la vida en la palma/ de mi mano deshuellada, herida?  para concluir hacia la primera hora del alba con la convicción de que los delirantes caerán por sus ojos (los de ella) asombrados y nuevos. No le queda otra salida
 
…No hay calles
ya no quedan más calles. (5)
 
  Tragedia sí, no sólo de una mujer que ya ni llora, aunque la memoria duele. Mujer que escribe el testimonio de sí misma, manifestando sus ansias de levedad
 
Quiero dormir sin huesos ni carne
quiero estirar mi lenguaje
hacia otro siglo conjurado. Quiero sobrevivir.
 
  Quiere sobrevivirle a ese cadáver físico y lingüístico (digamos) ante el cual sigue siendo ninguna y, por tanto, sobra en el quehacer de los afectos (4). Tragedia o liberación, eso significa su escondite del insomnio.
   Astrid Fugellie, que conoce el eco de los llamados de las cosas a las palabras, sabe ver como Huidobro  los lazos sutiles que se tienden entre su tragedia personal, su realidad. Oye  las voces que se lanzan unas a otras palabras separadas por distancias inconmensurables:
 
 
Golpea el agua sobre el silencio tal vez
yo sea la llovizna. (…)
 
La noche es oscura, mandíbula
antigua llena de caries. (…)
 
Como decía el filósofo Jacques Derrida: ¿Cómo no temblar?...Para ser verdaderamente, singularmente responsable ante la singularidad del otro es necesario que ya no haya mundo (6). Cierto, todo ha de partir de un sentido de deconstrucción de la realidad, sobre todo en lo referente a esta nueva obra En Off.  Las palabras de Astrid tienen un genio recóndito, un pasado mágico que sólo ella sabe descubrir en esa fuente que es su desplome, y esto es lo que la hace ascender al territorio de la Poesía, a ese plano superior que los lectores percibimos y llamamos magia, temblor…
   “Hay que poner fin a este imperio del mal gusto y la banalidad (dice mi amigo el poeta chileno Leo Lobos en una conversación que mantuvimos hace poco); es necesario rescatar el verdadero humanismo que le devuelva la dignidad a nuestra condición existencial para que el ser humano no desaparezca en cualquier esquina de este mundo cada día más pequeño y más hostil a la vida”. Para que Asteriza pueda salir del escondite del insomnio y pueda soñar, y vivir.
 
 
 


NOTAS BIBLIOGRÁFICAS:
 
 
(1)     MORALES, ANDRÉS, Huidobro en España (tesis doctoral), Ediciones de la Universidad Autónoma de Barcelona. Se utiliza un fragmento de la conferencia que Huidobro dio en el Ateneo de Madrid en 1921, pues se entiende que Astrid Fugellie también quiere hacerle un homenaje al poeta, y al mismo tiempo sirve de hilo conductor a este artículo.
 
 
 
(2)     RODRÍGUEZ PADRÓN, JORGE, “El barco de la luna. Clave femenina de la poesía hispanoamericana”, en la revista Tinta China, de Sevilla (España) y en Fundación para la Cultura Urbana, Caracas (Venezuela). Entiéndase que nuestro crítico nacido en Canarias no defiende una literatura llamada feminista, siquiera claramente diferenciada de la literatura escrita por hombres. Sólo aborda el tema desde una perspectiva poética.
 
 
(3)     ZURITA, RAÚL, Prólogo a La Generaciónde las palomas, op. cit. Véanse ciertas coincidencias de enfoque entre el punto de vista poético de Raúl Zurita y el punto de vista crítico de Jorge Rodríguez Padrón, sobre todo la idea del coloquialismo en la poesía.
 
 
(4)     FUGELLIE, ASTRID, En Off, op. cit. No terminaría de citar la tremenda fuerza de las imágenes de nuestra poeta.
 
 
(5)     FUGELLIE, ASTRID, ibídem. Feliz coincidencia: “hay calles para el verso ”le decía el que escribe a Carlos Edmundo de Ory en 1985. Vid. Esquina Paradise, Ed. El Vigía, Santa Cruz de Tenerife, 2008.
 
 
(6)     DERRIDA, JACQUES, “El temblor” revista Acta Poética de la UNAM, 22 de julio de 2010. Hay una nota que reproduzco: “Agradecemos infinitamente a Marguerite Derrida por facilitarnos esa conferencia, publicada póstumamente en 2006, y damos la oportunidad de publicar por primera vez en español este texto que Derrida tembló y pensó en 2004, poco antes de su muerte”.

martes, 11 de enero de 2011

"PARA VIVIR VIVIENDO" de Marcos Huberman

Es difícil ser objetiva cuando el libro que tienes que presentar es el de tu propio padre, pero lo intentaré porque a pesar de que Marcos Huberman lleva muchos años de circo en el mundo de la publicidad y en los medios de comunicación, hay muy poco de él en la red por no decir prácticamente nada.

El libro "Para vivir viviendo" fue parte de un sueño constante en su vida, siempre lo oí decir que estaba preparándolo, y al final, el año 2006 pudo ver la luz.
En su interior se pueden leer una prolija selección de sus innumerables columnas periodísticas en un formato de diseño diferente, jugando con formas y dibujos que van de acuerdo al contenido, y que él mismo nos invita a leer con estas palabras:
“Este es un libro que no puede dejar de leerse. Es interesante, libre y espontáneo, magnífico, soberbio, ostentoso, casi babilónico. Es un libro con estructura, esqueleto y montura y no se encoge ni por nada ni por nadie. En él, no hay machismo ni feminismo, ni anti-nada, tal vez un poco de sexismo... Tampoco hay racismo, ni discriminación porque el autor no lo permite.
 Termina diciendo: “No quiero adjetivar ni una palabra más, ya que estaría en contra de mis principios de modestia y humildad”.
Quizás para aquellos que no lo han conocido, él se presenta claramente en estas líneas:
"Soy de la época del Santiago lindo y entretenido, de la época del Capri, el Club de la medianoche, la Posada del Corregidor, con su pregunta de entrada,¿vino caliente?   El Domus tan oscuro que obligadamente andabas a tientas, y el Bim Bam Bum con sus vedetes francesas, argentinas todas fantásticas, el Pollo Dorado.... y la inolvidable bohemia- política cultural universitaria del Bosco, el Ballet de Uthoff y sus bailarinas inolvidables y maravillosas, el Teatro Imperio con Froutaura, Flores y otros, mi Escuela Matte mi Liceo Barros Borgoño mi Universidad de Chile, los comentarios serios y exclusivos de Lucho Hernández Parker, bueno, tanto más que recordar y revivo para regocijo de mi mente/corazón."
Para terminar quisiera decir que me siento muy orgullosa de que Marcos Huberman, mi padre, haya podido cumplir su sueño a sus años, aunque ya sé que para él, los años en realidad no tienen importancia, lo verdaderamente importante es la vida y cómo la vivimos , así me lo enseñó y así  queda plasmado en una de las páginas de este libro:
Siempre me ha sorprendido la vida,

nunca la dejé pasar, estrujé

de ella lo bueno y lo malo, pero fue mía.

Una reseña de lo que fue la presentación de este libro en Santiago de Chile se puede leer en un artículo de La Nación.
El libro se puede adquirir picando aquí.

Karyn Huberman 2010.

martes, 28 de diciembre de 2010

" LA PEÑA DE LA VIEJA" de Rosario Valcárcel

Un libro de relatos que rememora la infancia, los momentos importantes de nuestras vidas: Navidad, Reyes Magos, Carnaval, la importancia de los abuelos y el mar... siempre el mar en una época en que el turismo llegaba tímidamente.

Antonio Arroyo Silva dijo:
En La Peña de la Vieja, la poesía  no sólo está presente en esa manera de sentir y hacer sentir lo más hondo del espíritu, también se proyecta en los objetos, los lugares por donde han transcurrido sus personajes. Hay un espacio   físico y vital que cobra atmósfera propia e independencia de su referente en la realidad cotidiana. Es un espacio con vida y respiración,  que no se detiene al ser descrito, sino que punza en la memoria de los que nos asomamos a su lectura, y despierta todos los sentidos. Yo diría que leer-verlo es recordar y recobrar la piel de los sentidos. La piel rozada por la brisa vespertina de Las Canteras, la maresía traspasando el tacto y el olfato del nómada urbano al que tanto cantó nuestro entrañable Manolo Padorno y que Eugenio encendió con la cóncava concha de su poesía.
   Las Canteras, la Playa Chica, la trasera calle Portugal, kilómetros de espacio-tiempo que se proyectan  desde el momento histórico de una niña cuyo horizonte era otear una roca desde la orilla de la playa  

“Cuando yo era pequeña vivía en la playa de Las Canteras y la vida era  diferente,  muy diferente.”

   Es una de las recurrencias de la narradora para seguir el hilo temporal y situarnos en un momento concreto en que todo transcurría con la misma lentitud a la que alude Alonso Quesada en Los caminos dispersos. Pero no está presente ese hastío infinito que padece el poeta en la ciudad atlántica:

“Hacia mi pobre corazón venían
las cosas de la calle,
esas vulgares cosas sin explicación…”

Esa calle, ese espacio vital no podría llegar como plomo viejo al fondo del corazón de una niña que está descubriendo el mundo, pues mira las cosas como por primera vez y así lo expresa en el texto. Su palabra primigenia fundada y fundida en cada página, sin evitar la melancolía, la tristeza o la alegría; pero nunca desde un punto de vista existencialista como el de Alonso Quesada. No obstante, ese espíritu queda plasmado en algunos personajes (yo diría El Abuelo), hecho que percibimos más bien en sus diálogos. La narradora, como ser ingenuo que es, no se pregunta sino deja que ellos hablen en torno. Intuye, se alarma; pero no sabe los significados (los sabrá más adelante). Palabras que para ella son dulzura, ternura y bondad, porque con ese tono son expresadas en su memoria. Palabras cuyos ecos se han mantenido

   “ Han pasado los años y le encanta adentrarse en el mar, zambullirse en el agua y flotar en aquel lugar donde se incrementan las olas y la marea le acerca un flujo cálido. Percibe su presencia a lo lejos, detrás de aquella gran roca a la que todos llaman La Peña de la Vieja”.

  Después de tanto tiempo, en el corpus del texto se produce un alejamiento entre narradora y persona que vivió y aún transita las calles del territorio de su infancia desde su madurez. Se ha roto el “pacto”, el hilo umbilical se quebró y alguien se aleja a su nueva habitación a sentir en lo más íntimo de su ser. Es como si la narradora ya no se reconociera en esa persona que late fuera del texto, esa persona adulta y plena que ya conoce las respuestas a muchas preguntas sin resolver entonces, y, sin embargo, llega a su niñez con el espejo de su escritura. 

La reseña completa de este libro puede encontrarse picando aquí.

Para obtener un ejemplar de esta obra pique aquí.




jueves, 28 de octubre de 2010

“UN TIOVIVO PARA ESTA NAVIDAD” de José Herrero

En 1986 José Herrero consiguió con esta novela  el Premio Asturias.

Es la historia de un ex policía español, tras su separación con la doctora Úrsula, con la que tiene una hija en común, se va a luchar con la guerrilla en Centroamérica mientras ella y su hija se mantienen en su ciudad de provincia del norte de España. Alternando los dos escenarios por separado, entrelazado en capítulos, se desgranan los motivos de la separación, el amor que su hija siente por el padre ausente, y la revolución en un país latino. Su hija es secuestrada por unos delincuentes, uno de los cuales había puesto entre rejas el protagonista de la novela, por lo que se ve obligado a regresar y salvar a la niña, a su hija, que sueña con una Navidad junto a su padre y su madre.

RESEÑA DEL ESCRITOR Y PERIODISTA ASTURIANO IGNACIO GRACIA NORIEGA, PUBLICADO EN “LA NUEVA ESPAÑA” EL 25 DE FEBRERO DE 1988.

Título del artículo: “José Herrero, novelista lejos”

“…La benemérita (y heroica y muy leal) ‘Fundación Dolores Medio’, convoca el premio Asturias de novela, que han recibido, entre otros, Luís Fernández Roces, Teresa Barbero, Gregorio Gallego, Sara Suárez Solís y, en 1986, José Herrero por su novela “Un tiovivo para esta Navidad”. Herrero es de Olloniego, donde nació en 1953. Cuando tenía cuatro años de edad… una de sus novelas fue seleccionada para el premio Vicente Blasco Ibáñez, de Valencia. Y como con tanto viaje de aquí para allá España pronto empieza a quedarle pequeña, se fue a América, y vivió en Maracaibo (Venezuela) y Toronto (Canadá); y ahora, como si fuera un jubilado anglosajón, reside en la Costa del Sol. Sin embargo, Asturias, con sus premios, tiró de Herrero, que fue finalista del Casino de Mieres de novela corta en 1981, y obtuvo, al fin, el Asturias de 1986: lo que me recuerda al gran Antonio Ortega, que, en su doble exilio americano, regresó en espíritu a Asturias con su cuento ‘Lauri’, que obtuvo el premio Lena de 1969”.

Sobre el autor:

José Herrero es un escritor asturiano de 57 años, afincado en Andalucía desde 1986. Vivió primero en Rincón de la Victoria (Málaga), cinco años, y desde 1991 reside en la localidad de Los Villares (Jaén).

Un currículo más amplio bio-bibliográfico se puede leer en la carpeta de AUTORES.

En cuanto a su estilo narrativo se puede decir que ha cultivado la narrativa (cuentos, novela y novela histórica). Como novela podemos citar “Dos disparos contra la libertad” y “Un tiovivo para esta Navidad”, con la que obtuvo el premio Asturias de novela, de la Fundación Dolores Medio, en 1986. Una tercera, “Hijos de Caín”, la tiene preparada para participar en un próximo certamen literario. Publicó, además, en 2004, una novela histórica sobre Juana I de Castilla, “La Reina que no quiso reinar”, edición agotada y que el autor ha firmado recientemente un contrato con la editorial Autopublish para una segunda edición.
Con cuentos ha ganado la primera edición del concurso Armando Palacio Valdés, del Centro Asturiano de Málaga, en 1987, finalista en el internacional La Felguera (Asturias) y mención honorífica Colegiata de Murias en la XIII edición del concurso de cuentos Aller, en el que fue mención honorífica el consagrado Juan Manuel de Prada. En 2005 fue finalista del primer concurso de cuentos “Historias Mágicas y Verdaderas”, organizado por Aldeas Infantiles SOS España, y publicado con los otros finalistas por JdeJ Editores, cuyos derechos se han cedido para la entidad convocante.
En Toronto (Canadá) se dio a conocer como poeta, con poesía conversacionalista de gran contenido social, lo que le llevó a dar recitales de poesía en universidades de Ontario y clubes sociales hispanos. Una recopilación de ellas las editó en Bubok, “Mañana volverán a caer las hojas”, y está preparando otra para editar en la misma editorial, “La otra orilla del río”.
Acaba de editar en Bubok su única obra de teatro, escrita en 1976 a petición de los miembros del grupo de teatro “Cardenal Fray Juan”, de Torquemada (Palencia, donde el autor hizo su servicio militar. Se estrenó en junio de 1979.

Esta y otras obras del autor pueden adquirirse en Bubok.



viernes, 22 de octubre de 2010

"RAZÓN DE SER" Luis Pastori.

   Leo un libro maravilloso, "Razón de ser", que el poeta -mediante la intervención prodigiosa de Alejo Urdaneta que nos puso en contacto- tuvo a bien enviarme. Un libro que a espacios breves de tiempo, voy cogiendo cada día para saborear, poema a poema, su obra como se merece. Luis Pastori es un poeta grande e imprescindible de las letras venezolanas, y de las letras en castellano en general: es ya nuestro poeta universal.


Pretendo, en este breve encuentro con él y con vosotros, amigos, dejar constancia de su humana sensibilidad. Y para aquellos que no le conozcáis, una breve muestra.


Mi agradecimiento infinito por el gesto que tuvo, a sus muchos pero jóvenes años, de enviarme este hermoso y especial libro dedicado, que lo refleja en toda su hondura poética.


Dejo una breve reseña:


Estudió economía en la Universidad Central de Venezuela de donde egresó en 1949 junto con el también escritor Domingo Maza Zavala. En la misma institución obtuvo un posgrado en desarrollo económico. En el Banco Central de Venezuela trabajó durante 37 años, tiempo en el cual llegó a ser vicepresidente de la institución. También se desempeñó como Ministro de Estado para la Cultura y como presidente de la Asociación de Escritores de Venezuela.

Trayectoria literaria


Desde los 14 años comenzó a publicar poesía en un diario, hoy desaparecido, de La Victoria llamado Brotes. A los 20 años publicó su primer libro de poemas. Ha trabajado como traductor de poesía y su propia obra ha sido traducida a más de 12 idiomas, incluido el árabe y el chino. Ha recibido, entre otros galardones, el Premio Municipal de Poesía en 1950, el Premio Nacional de Literatura (Venezuela) en 1962, y el Premio Hispanoamericano de Poesía León de Greiff en 1984. Es miembro Número y ex director de la Academia Venezolana de la Lengua. Desde 1999 dirige la revista BCV Cultural del Banco Central de Venezuela.

Además de los siguientes libros, Pastori es coautor (letra) del Himno de la Universidad Central de Venezuela, al lado de su amigo el también escritor Tomás Alfaro Calatrava, con música de Evencio Castellanos. El coro de dicho Himno se reproduce a continuación:

Campesino que estás en la tierra,
marinero que estás en el mar,
miliciano que vas a la guerra
con un canto infinito de paz;
nuestro mundo de azules boinas
os invita su voz a escuchar.
Empujad hacia el alma la vida
en mensaje de marcha triunfal.

Poemarios:


* Poemas en italiano (Traducciones, 1941)
* Quince poemas para una mujer que tiene quince nombres (1942)
* Las canciones de Beatriz (1947)
* País del humo (1948)
* Herreros de mi sangre (1950)
* Tallo sin muerte (1950)
* Toros santos y flores, (1950)
* Aire de soledad (1959)
* Elegía sin fin (1962)
* Hasta la fecha (1964)
* Trompos y testimonios (1964)
* Definitivamente enamorado (1965)
* Caracas y la poesía (Antología, 1966)
* Tiempo de glosa (1967)
* Trofeos de caza (1969)
* Hasta aquí me trajo el río (1977)
* Sonetos intemporales (1977)
* Sinrazones (1983)

"Siempre crece un pino" (soneto)


Marchándose sin prisa como vino
y agitado en su copa por el viento,
mi corazón es un arroyo lento
en cuya orilla siempre crece un pino.

En cuya orilla siempre crece un pino,
mi corazón es un arroyo lento,
agitado en su copa por el viento,
marchándose sin prisa como vino.

Marchándose sin prisa como vino,
agitado en su copa por el viento,
en cuya orilla siempre crece un pino.

En cuya orilla siempre crece un pino,
mi corazón es un arroyo lento,
marchándose sin prisa como vino.



Teo Revilla Bravo.