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miércoles, 10 de abril de 2013

RITUAL DEL VISITANTE de José Verón Gormaz




RITUAL DEL VISITANTE

José Verón Gormaz muestra una sagaz percepción de la conciencia reflexiva en su obra, sorprendente. Se vivencia especialmente, a través de los serenos y reflexivos versos que va escribiendo desde hace muchos años. Versos que al instante de su lectura, irradian imágenes y tonalidades conmovedoras muy atrayentes para el lector. José Verón posee un universo artístico personalísimo e irremplazable, emergido de donde se funde el campo y el cielo con facilidad de salmo, en esa tierra aragonesa que el poeta siente con todo el alma y que retrata, desde la percepción más íntima, como pocos saben hacerlo. La atmósfera captada, reflejada a través de los vehementes e íntimos poemas -o a través de la fotografía, a la que también se dedica con acierto no menos poético que en los versos-, se hace complaciente al momento con el leedor, pese a serle un territorio inexplorado, repleto de profundos silencios y de grandes soledades. Envuelto en esa elipsis, en ese clima a menudo sangrante pero siempre hermoso y conmovedor, escribe y reflexiona denodadamente el poeta sobre la vida y sus complejidades, atento al menor sonido, al mínimo movimiento, privilegiado observador de las particularidades poéticas y filosóficas que posee la tierra, esa tierra de cultivos verdes pero también campos de ocres secanos, de serranías grises o cenicientas, de arbóreos montículos, de pueblos de adobe y llanto castigados por el omnipresente sol del estío… Todo penetra por la abierta ventana de la habitación del poeta para amalgamarse con su propio pensamiento; todo es una inevitable génesis lírica: los caminos, los yermos valles, el arroyuelo áspero donde casi ni baja agua, el viento impulsivo, el sol que reseca labrantíos y golpea casas, las luces, las sombras, y, en lontananza por donde serpentea el sendero, el solitario caminante con su carga emocional de vida... Todo lo acopia José Verón  con esa peculiaridad que le da ser poeta de versos ponderados, perceptivos y admirables, que parecen ser llevados, por el céfiro crepuscular, de un lugar a otro del pensamiento en la soledad de la tarde…
Aparece, al momento de iniciar la lectura de los poemas, la enorme calidad ritual que poseen, en una arquitectura que se liberó de andamiajes y apoyaturas dejando una gran resistencia y una sólida madurez expresiva. Una sorprendente obra que da acierto a la observancia, a “la ceniza, que envuelve las palabras/ y las guarda del frío de los años” en ese “camino de papel y de palabras” que tan bien conoce el escritor. Brotan los versos con la capacidad demiúrgica de haber sido creados, usando, desde la loable coherencia, la metáfora polivalente del acierto en libre disposición de ensalmo. Poemas que dejan huella imborrable en el lector de una manera natural, sin estridencia ni ruido alguno; sí, con notable fuerza inspiradora. Una huella que se hace más valiosa con el paso del tiempo, ya que los poemas poseen un sentido estético vibrante que actúa tras la lectura, conformando un código secreto, comprometido, sensible, singular. Carácter que revela la relevancia, la particularidad, el acento especial de una elegante y a la vez sobria voz conmovedora, que acaba relampagueando por nuestro interior con inusitada fortaleza: el poema se lee y se explica casi sin que nos demos cuenta; el lector ha de traducirlo debidamente, ha de recorrer ese camino que se le propone, sintiéndolo propio; ha de hurgar, deleitarse, sufrir, inquirir y hacerse preguntas -aun no siendo muy consciente de que lo hace-, pues  los versos crean un vínculo sumamente estrecho con el lector. 
Los poemas más cortos, esos que llevan el singular peso y el admirable sello de la levedad en José Verón, son, generalmente, de contenida y moderada melancolía, llegando nítidos a la conciencia lectora gracias a las ráfagas de emotividad y de verdad poética que les imprime.
El libro que ahora tengo –gracias a su generosa donación- entre las manos, lleva por título “Ritual del visitante”, su última publicación. Son poemas que revelan la magnificencia del poeta; que abducen hasta en el “in illo tempore”, como una verdadera avalancha de emociones; esas que sin darnos cuenta, desde la soledad lectora la tarde y el viento, van quedando y reconfortando “Sobre los signos de un papel dormido” el ánimo. Son poemas del autor y son de todos nosotros, son poemas al viento. Versos a veces de delicada melancolía; otras, rigurosos, certeros, necesarios; todos ellos marcando un eco filosófico, que deja prolongada una sana alteración: la trasmisión de una voluntad ética sincera y admirable. Este libro deja, en su recapitulación o síntesis, una grata y delicada sensación de sobrada inteligencia. El poeta aragonés, en esta obra, como en  poemarios anteriores, se desnuda por dentro para poder situarnos en su universo reflexivo más personal y nítido; como si estuviéramos ante un revulsivo, ese que despierta la voz independiente, pero cercana, muestreándonos un carácter sensible, un pensamiento sonoro nada estridente, y un delicado hacer. Voz armoniosa y tenaz la del poeta, que nos descubre el desasosiego íntimo dentro de un mundo de contrastadas imágenes, que él sitúa en el cofre multicolor de sus emociones más personales. Pocos autores sienten y mueven el verso como lo hace José Verón. Lúcido y conmovedor, nuestro poeta es profundo, es magnético y es cercano; aunque a veces, como buen rapsoda, parezca ensimismarse en poemas sugestivos, muy bien estructurados, que van in crescendo cual generosa sinfonía; poemas que subyugan y sobrecogen, en un exceso emocional siempre vibrante; poemas en los que parece encerrarse solitario el poeta para no hacer ruido... Algo que como lectores agradecemos profundamente, porque, “A través de las horas/ habla la inmensidad iluminada/ por el sol vertical del mediodía…  Y nada más, ya que  “Sólo el eco brutal de las ausencias” parece tener sentido…
Gracias por este libro, estimado amigo, apreciado Poeta.

Con el poeta en Calatayud intercambiando libros...

Puedes obtener este libro en Casa del Libro.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

"CANCIÓN ERRÓNEA" de Antonio Gamoneda.






ANTONIO GAMONEDA

A Antonio Gamoneda escribir le sube la presión sanguínea, nos dice con toda su cándida sinceridad de persona sensible. A Antonio Gamoneda no hace falta presentarle, es un poeta grande entre los grandes. Afortunadamente, en este caso, se cumple con justicia, que el poeta esté en el lugar que le corresponde por su obra, por su talento, pero sobre todo por su sensibilidad y humanidad. Una humanidad, un altruismo que nos deja, verso a verso, reflejado como si de una corriente de agua cristalina se tratara.
He tenido la posibilidad de cartearme varias veces con él, de sentir su abrazo al finalizar la palabra escrita con su bolígrafo en una mano algo temblequeante ya por la edad, pero aún firme y llena de afectos, caligrafía de rasgos muy particulares también; he tenido la oportunidad de cartearme y de recibir el aliento del poeta, con la intermediación de Juan Antonio Pellicer, en momentos en que la vida de mi hijo corría tantos peligros, mi agradecimiento a ambos como a tanta gente, es infinito. Cuando un poeta con sus valores y reconocimientos, se detiene a escuchar y leer unas malas líneas de un poeta aficionado y le valora un libro con la humanidad que él lo hace sin conocerte de nada, y te explica lo que para él es la poesía con toda la sencillez del mundo mientras te estimula a continuar por ese rumbo emprendido, es que estamos ante alguien sumamente grande en lo natural, ante alguien que no se le sube los premios a la cabeza, ante alguien que realmente nos pertenece a todos como si fuera nuestro bondadoso vecino de al lado o nuestro mejor amigo, ese que nos entiende. No todos –escritores, artistas, gente famosa por un motivo u otro- obran así. Al contrario: son muy raros aquellos que permanecen siendo fieles a su esencia primigenia y lo digo con cierta experiencia de llamar a algunas puertas sin resultados aún sabiendo que han escuchado el timbre. La fama suele confundirles o  perderles. Allá ellos, porque eso también viene reflejado en sus obras y, cómo no, las empaña.  



Vayamos a lo importante: El poeta, leonés –aun nacido en Oviedo un treinta de mayo como el que esto escribe- nos deja, estos días, una nueva sorprendente continuación de su obra. Se trata de un libro con guisos de singularidad –todos sabemos que su obra ha permanecido aislada de cualquier tendencia poética- como lo son todos los de su magna obra. Pero éste se antoja especial quizás por la edad del poeta: “Canción errónea” lo titula, y lo hace con esa sensación de dudas que todo ser humano que se precie tiene a la hora de escribir, de dejar o mostrar algo y más si, como en el caso de Antonio, se es prácticamente autodidacta, alguien que se ha hecho así mismo, que todavía le engrandece más, sobre todo cuando sabemos que pasó por la pobreza y la miseria de la Guerra civil, y que tras ésta consiguió hacer -con todo el esfuerzo de la voluntad- estudios medios, combinándolo con un trabajo como recadero de un banco. Quizás por eso Gamoneda queda fuera de ínfulas y de ordenanzas canonizadoras, pese a haber cobrado notoriedad con el premio mayor de las letras castellanas hace unos años. Gamoneda es un poeta sencillo, un hombre de barrio leonés, habitual y coloquial que se llena de emociones y nos las cuenta con las alegorías poéticas. Como bien escribe Casado sobre él: “Gamoneda no desarrolla propiamente un relato, ni siquiera cuando anuncia que va a hacerlo; los hechos se fragmentan en sensaciones, en detalles aislados de su contexto, trasportan ecos de tiempos anteriores. La mirada está sometida a un núcleo obsesivo que la absorbe, la dirige de forma centrípeta hacia lo que el poeta llama interiorización”. Él no se cree más grande que nadie y nos lo demuestra con suma naturalidad. Los poemas vesiculares que se leen en esta Canción que el poeta dice que es errónea pero la realidad nos dice que pertenece, dicho título, a un poema, al parecer anterior, que afloró aquí prestando el título a todo el libro, quedan intitulados en unos versos muy compensados con la edad del autor, poemas casi autobiográficos como lo son todos desde el inicial “Blues castellanos”. El poeta se nos presenta en este libro, recorriendo miserias y estercoleros, pisando detritos, removiendo rebuscallas hospitalarias, despojos, etc., con su bestiario habitual al que le sigue siendo fiel. La muerte es una compañía, es alguien que camina al lado, que se comunica, con quien habla y quien le habla casi como una amiga sin miedo ni esperanzas ya.  Este tránsito de la inexistencia a la existencia y vuelta a la inexistencia, es el giro por donde se mueve el poeta, este vivir para la curiosidad y morir sin saber para qué exactamente, esta nadería envuelta en nada que tan bien nos muestra con unos versos que nos sumergen en la mejor poesía de nuestro tiempo. Gamoneda es grande porque es cercano; es especial, porque es amigo; es poeta porque siente y nos precipita en las honduras del ser, porque escucha la vida y la siente efímera, de contenidos absurdos; y aún así, es consciente de que merece la pena, en ese ir del no ser al no ser de la inexistencia a la inexistencia, pasarlo, vivirlo y hacerlo bien, ya que en ese tránsito se concentra todo lo posible en nosotros: el amor, la descendencia, la amistad, la decepción, la pérdida y el logro…  

Anticipo un poema que ya adelantó hace días el diario “El País”: 

  
Amé. Es incomprensible como el temor de los árboles.
Ahora estoy extraviado en la luz pero yo sé que amé.
Yo vivía en un ser y su sangre se deslizaba por mis venas y
la música me envolvía y yo mismo era música.
Ahora,
¿quién es ciego en mis ojos?
Unas manos pasaban sobre mi rostro y envejecían dulcemente. ¿Qué
fue existir entre cuerdas y olvidos?
¿Quién fui en los brazos de mi madre, quién fui en mi propio corazón?
Es extraño: solamente he aprendido a desconocer y olvidar. Es extraño:
Todavía el amor
habita en el olvido.


Barcelona.-06.-11.-2012.

©Teo Revilla Bravo.

sábado, 25 de diciembre de 2010

VERSOS DE AZUL. Poemas junto al mar y un Soneto de emoción de Juan Antonio Pellicer

 
Versos de Azul acaba de ver la luz, un libro de poemas visuales y escritos que, en 92 páginas a color,  cargadas de ilusión,  descansan tranquilos los 27 Poemas que lo conforman y que acaba con un Soneto. El soneto, como no podía ser de otra manera, es precisamente el titulado “Soneto de Mar”.

El autor dice: Es un trabajo donde  Poesía y Fotografía caminan de la mano formando un todo, nacido en esos momentos de silencio y también porque no decirlo de voluntaria soledad. Cada poema, al igual que cada Fotografía, tiene su propia historia, su propia vida, su propia ilusión…. Dicen, y es cierto, que un autor podría estar mucho tiempo hablando de su obra, ya que en ella normalmente se suelen dar cita muchos momentos, muchas vivencias, muchos recuerdos,… Entre las páginas de un libro hay mucho de la vida y los silencios de su autor. Y es por ello que resulta, - ahora lo entiendo un poco mejor- difícil dejar de hablar de tu propio libro. Será que teniéndolo entre las manos estás viendo parte de tu vida pasar. 
 
En su prólogo, realizado por Teo Revilla Bravo se lee:
J.Pellicer va logrando una plenitud poética sin prisas, sin alardes, de una manera espontánea y natural, dejando constancia y esencia fehaciente de lo realizado sentido. Se percibe en su obra el uso poético de los colores cambiantes, de la luz resplandeciente, de los crepúsculos mediterráneos, de los fuertes oleajes y de las brisas viajeras, como constantes vehementes de las que nos deja manifiesta entrega: emociones, ensueños, pensamientos, vida, amor y muerte…, elementos presentes, mundo imaginativo, a la vez real e incesante. Por ello, cuando escribe, detalla fascinaciones como realidades, instantes de seducción retenidos en una tenaz obsesión por atesorarlos, para, transformándolos, dejarnos toda la esencia artística y filosófica como un eco profundo en nuestra asombrada mirada. 
Con el fin de que el público conozca su obra, el autor ha creado un lugar (blog) especial en el cuál y desde este momento podréis acceder a toda su obra (Fotografías, Poemas, PPS, Videos, Entrevistas, Recitales, etc.) incluido por supuesto este Libro. Para llegar hasta él solo debéis pinchar AQUI  o seguir este enlace: http://jpellicer-mislibros.blogspot.com/ 

Todo aquel que desee  adquirir un ejemplar dedicado por el autor, puede solicitarlo en el correo:
pellicer@los4murosdejpellicer.com
 

 

miércoles, 15 de diciembre de 2010

"ANTOLOGÍA SENDA POÉTICA 2010" Varios autores

Luis Vargas Alejo, creó un grupo de poesía en yahoo llamado Senda poética en donde se han ido uniendo poco a poco, poetas de diversas nacionalidades.
Esta antología nace con el simple fin de expresarse y presentar una forma moderna de hacer poesía desde tres países distintos de habla hispana.
En su interior se pueden descubrir diez poemas de cada uno de los poetas que la integran:

Begoña Martínez Bermejo (España), José Valle Valdés (Cuba), Everardo Antonio Torres González (México)  y Luis Vargas Alejo (España).
Al preguntar a Luis sobre el contenido de la obra nos comentó: "buscamos el ritmo, la síntesis y la expropiación de lo superfluo, encabalgamos versos y tratamos de revelar algo que cada lector ha de descubrir."
Como un bello prólogo a lo que encontraremos en su interior, el libro nos ofrece una portada delicada, de hermoso colorido y marcadas pinceladas, obra del autor Luis Vargas Alejo.

Este libro puede adquirirse como libro o descargarse como pdf en Lulu.

Karyn Huberman R.

jueves, 9 de diciembre de 2010

"CABALLO DE LA LUZ" de Antonio Arroyo Silva


Rosario Valcárcel   se preguntó como podría definir esta obra en una sola palabra y dijo: " resplandor, porque Antonio Arroyo se desliza silenciosamente por los poemas, deleitándose en lo cotidiano y matizando sus paisajes de infinidad de tonalidades. Sin escatimar en sus pensamientos la mezcla de olores y las ráfagas de luz.
Para poder leer la reseña completa pique aquí.


La portada de este libro corresponde al poeta, ensayista traductor y artista visual, Leo Lobos.

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 Así pues, hay que buscar otra realidad, transfigurarla o subvertirla: “Aunque caves la tumba del lenguaje, / vendrá otro lenguaje de otra lluvia. / Y si cavas en ti saldrás tú mismo / a llenar tu agujero de luciérnagas”, dice Arroyo en Caballo de la Luz.



EL PRINCIPIO
I
¿De dónde viene el hábito mordaz
de morderte la lengua en el instante
del recuerdo? ¿De dónde la escollera
que le sigue al olvido cuando pisas
la evidencia de ser tu propio hálito?


No calles aunque duela decir lluvia.
Aunque caves la tumba del lenguaje,
llegará otro lenguaje de otra lluvia.
Y si cavas en ti saldrás tú mismo
a sembrar tu agujero de luciérnagas.


¿De dónde viene el hábito mordaz
de cegar tu mirada con palabras?

II

No mires hacia atrás.
la ventana encendida
ya no espera.


Piérdete en el sendero
y no mires atrás,
que si miras la lluvia
serás la misma lluvia
de un lenguaje vacío.


Escarba un socavón
en tus palabras
donde yazgan mis huesos
de luciérnaga.

III

Te fuiste con la niebla a engañar a tus ojos
buscando otra mirada.

Te fuiste con la luz a cazar mariposas
y cazaste tus ojos.

Felonía del ser: asumir su fulgor.
renegar de su sombra.

* * * 
 Información sobre el autor en la pestaña de AUTORES.
Para descargar este libro pueden ir al siguiente enlace.

viernes, 26 de noviembre de 2010

"ESQUINA PARADISE" de Antonio Arroyo Silva.

 Antonio Arroyo Silva con este libro que hoy presentamos ha colocado la primera piedra para convertirse en una voz irreemplazable en el panorama de nuestra poesía. Por su hondura y profundidad es el Saulo Torón de la nueva era. Y en sus versos sólo encuentro una consigna que se reitera: amar la vida. Su arte poético magistral está firmemente asentado en la comprensión más madura de nuestra humana condición. Con él, todos somos timoneles y aguantamos las furias del vendaval y las altas olas, porque sin la navegación ni la tragedia no aprenderíamos a encontrar el corazón de la autenticidad, ni el sentido de la existencia. 
Hasta aquí nos han traído nuestras metamorfosis y por ello queremos convertir este encuentro en una esquina del paraíso. La poesía lo da todo. William Carlos, Válery, Edmundo de Ory, Arozarena, han incendiado el lenguaje, y nosotros nos alimentamos de su luz. No se trata de venir hoy aquí a hacer uso de grandes palabras, más bien de coincidir en un móvil que no es otro que la recreación de la belleza y la felicidad que los poetas ofrecen y encuentran. De cada uno y de cada persona aprendemos algo singular y en mi caso fueron las lecturas poéticas las que me enseñaron los cuatro puntos cardinales de la poesía canaria: intimismo, aislamiento, sentimiento del mar y cosmopolitismo. La universalidad está fuera de toda duda, pero no un concepto aséptico y vacío, sin referentes ni identidad, sino como un habla viva llena de sonoras resonancias y silencios de un mundo interior y exterior. 
Antonio Arroyo, voz y paisaje. Lengua viva y profunda donde el silencio se hace signo De un poeta de trascendencias, de un fosforescente pez abisal que gusta cada vez más de la superficie del encuentro, del diálogo de diferentes idiomas y del viejo y mítico mar helénico de cuyo seno extrae y muestra las cosmogonías antiguas en las crestas de montes sagrados de su paisaje natal. Son, territorio y personaje los transeúntes de este libro que en cualquier esquina descubren el paraíso de su existencia, son cosas pequeñas: tirar de las redes, participar del trasiego de pescadores, observar las ondulaciones marinas, escuchar voces jóvenes en sus tribulaciones vitalistas. Todo ello expresa en poemas como: César Manrique, Dosaguas, Garajonay o Idafe, Guirre o Cañadas, Cueva Pintada, territorializando los “manantiales de luz” que antes han transido al poeta de dolor, de “mares que muerden el corazón”, de metamorfosis de un “caracol neófito” que accede a un “reino templario”. El caracol se ha tornado una luciérnaga, aulladora de luz y brillante toda ella, que se arriesga bajo el manto de sombras de la noche, tocando aquí y allá los rostros que han dibujado el suyo propio: son otros poetas, otras voces: Feria, Albelo, Rivero, Quesada, Padorno en las que renace y se reconoce. Luego, boga hacia el letargo, hacia la muda realidad donde algo varía aunque todo permanezca; y se transmuta y otra vez el caracol espiral traza la sombra. Es de los entrepatios, de las avenidas del mar, de su isla, de donde este creador ha aflorado como árbol de ensueño que descuella para más alto sentir el amanecer de los elementos, de los transeúntes. Y es el dolor que se funde en la palmera, el abismo existencial que se equipara al mar. Es el volcán que guía las rutas de la ciudad y es él mismo disfrazado de sombra, que sólo el talco del carnaval hace visible sutilmente. 
Me emociona verlo remar con tanta intensidad en este océano de palabras y muecas, me empatiza ver cómo ilumina las sombras de los patios de mi infancia. 

Autor de la reseña : Roberto Cabrera 

El libro se puede descargar como ebook pinchando aquí. 
Como libro se puede adquirir en la siguiente dirección. 

Información sobre Antonio Arroyo Silva en el apartado de autores.

martes, 16 de noviembre de 2010

"MAÑANA AL DESPERTAR" Varios autores.



TÍTULO: Mañana, al despertar
AUTOR: Varios
GÉNERO: Poesía
160 páginas
ISBN: 978-84-937542-6-6
"Mañana, al despertar" es una antología especial de poemas de varios autores. La poesía no interesa hoy. No se conocen bien los motivos, si acaso existen, pero se desecha este género de minorías. Sin embargo, nos agrada sentir y expresar lo que sentimos, puede que por medio de una fotografía, puede que por medio de la instantánea de unas palabras que nacieron para ser descubiertas. Vivimos en sueños que duran toda la noche y comienzan al arroparnos cariñosamente mamá. Mañana, al despertar, comenzará un nuevo día, acaso temido o tal vez ansiado. Descubriremos sentimientos nuevos y viviremos una nueva transformación de los que creíamos conocer. Es la aventura, es la pasión. La lectura de un poema dura un sentimiento intenso: cuántos días, quizá solo un momento.


En esta Antología participan Juan Antonio Pellicer y Teo Revilla Bravo entre otros.

PROXIMAMENTE A LA VENTA

viernes, 22 de octubre de 2010

"RAZÓN DE SER" Luis Pastori.

   Leo un libro maravilloso, "Razón de ser", que el poeta -mediante la intervención prodigiosa de Alejo Urdaneta que nos puso en contacto- tuvo a bien enviarme. Un libro que a espacios breves de tiempo, voy cogiendo cada día para saborear, poema a poema, su obra como se merece. Luis Pastori es un poeta grande e imprescindible de las letras venezolanas, y de las letras en castellano en general: es ya nuestro poeta universal.


Pretendo, en este breve encuentro con él y con vosotros, amigos, dejar constancia de su humana sensibilidad. Y para aquellos que no le conozcáis, una breve muestra.


Mi agradecimiento infinito por el gesto que tuvo, a sus muchos pero jóvenes años, de enviarme este hermoso y especial libro dedicado, que lo refleja en toda su hondura poética.


Dejo una breve reseña:


Estudió economía en la Universidad Central de Venezuela de donde egresó en 1949 junto con el también escritor Domingo Maza Zavala. En la misma institución obtuvo un posgrado en desarrollo económico. En el Banco Central de Venezuela trabajó durante 37 años, tiempo en el cual llegó a ser vicepresidente de la institución. También se desempeñó como Ministro de Estado para la Cultura y como presidente de la Asociación de Escritores de Venezuela.

Trayectoria literaria


Desde los 14 años comenzó a publicar poesía en un diario, hoy desaparecido, de La Victoria llamado Brotes. A los 20 años publicó su primer libro de poemas. Ha trabajado como traductor de poesía y su propia obra ha sido traducida a más de 12 idiomas, incluido el árabe y el chino. Ha recibido, entre otros galardones, el Premio Municipal de Poesía en 1950, el Premio Nacional de Literatura (Venezuela) en 1962, y el Premio Hispanoamericano de Poesía León de Greiff en 1984. Es miembro Número y ex director de la Academia Venezolana de la Lengua. Desde 1999 dirige la revista BCV Cultural del Banco Central de Venezuela.

Además de los siguientes libros, Pastori es coautor (letra) del Himno de la Universidad Central de Venezuela, al lado de su amigo el también escritor Tomás Alfaro Calatrava, con música de Evencio Castellanos. El coro de dicho Himno se reproduce a continuación:

Campesino que estás en la tierra,
marinero que estás en el mar,
miliciano que vas a la guerra
con un canto infinito de paz;
nuestro mundo de azules boinas
os invita su voz a escuchar.
Empujad hacia el alma la vida
en mensaje de marcha triunfal.

Poemarios:


* Poemas en italiano (Traducciones, 1941)
* Quince poemas para una mujer que tiene quince nombres (1942)
* Las canciones de Beatriz (1947)
* País del humo (1948)
* Herreros de mi sangre (1950)
* Tallo sin muerte (1950)
* Toros santos y flores, (1950)
* Aire de soledad (1959)
* Elegía sin fin (1962)
* Hasta la fecha (1964)
* Trompos y testimonios (1964)
* Definitivamente enamorado (1965)
* Caracas y la poesía (Antología, 1966)
* Tiempo de glosa (1967)
* Trofeos de caza (1969)
* Hasta aquí me trajo el río (1977)
* Sonetos intemporales (1977)
* Sinrazones (1983)

"Siempre crece un pino" (soneto)


Marchándose sin prisa como vino
y agitado en su copa por el viento,
mi corazón es un arroyo lento
en cuya orilla siempre crece un pino.

En cuya orilla siempre crece un pino,
mi corazón es un arroyo lento,
agitado en su copa por el viento,
marchándose sin prisa como vino.

Marchándose sin prisa como vino,
agitado en su copa por el viento,
en cuya orilla siempre crece un pino.

En cuya orilla siempre crece un pino,
mi corazón es un arroyo lento,
marchándose sin prisa como vino.



Teo Revilla Bravo.

domingo, 10 de octubre de 2010

"ANTOLOGÍA ESENCIAL" Luis Beltrán Mago.


Hablar de Luis Beltrán Mago es entrar en el universo poético de uno de los más destacados poetas y ensayistas venezolanos aún vivos. Hace poco, a través de su gran amigo, Alejo Urdaneta, me hizo llegar una antología, como se hace llegar un precioso, mágico regalo. Su obra es de un rico y gran equilibrio bellamente conseguido a través de recorrer senderos y caminos, de navegar por mares, de retener tiempo y atmósferas en largo, providencial viaje…
Entregado a ese éxodo imparable, Luis Beltrán Mago idealiza y trasforma constantemente esos destinos explorándolos a través de anécdotas prodigiosas, de contactos con el amor y las gentes, de adueñarse del paisaje. Sensaciones que nos va regalando su obra como una muestra enfebrecida en pos del sentido artístico de su enorme naturaleza sensitiva, siempre indagadora.
Luis Beltrán pincela sus poemas, los acromatiza, los llena de acuarelas y colores, de recursos luminosos y transformaciones emotivas, creando una metamorfosis fecunda en el gran lienzo de la poesía. O bien se nos muestra como un orfebre en desafío constante trabajando el verso palabra a palabra, dejándonos una visión de brocada claridad –permítaseme la expresión- no exenta de densidad luminosa y belleza.
Islas, mar, llanuras, altitudes de la geografía que él sobrevuela y capta; imágenes que nos llegan desbordantes; tropos, métrica y ritmo caribeño sentido en movimientos constantes, en ligereza de aire expresado desde una destacada y hermosa voz, canto universal, denuncia, o susurro coloquial. El poeta siempre está al lado, no escapa, es del pueblo. Por tanto, poeta inmediato, alquímico y vivencial; poeta que va iluminando y poblando el camino de versos; propiciando sendas desde la certeza de quien sólo entiende de sentimientos transformadores. Y los expone sencillamente brillantes, sublimes, conmovedores.
“El tiempo es un viejo gigante
que a veces se detiene en los relojes
para olvidar…”

Teo Revilla Bravo.

viernes, 3 de septiembre de 2010

"ÓRBITA POÉTICA" Primera antología poética de la red social "Órbita Literaria"



Para un escritor, para un lector, la poesía siempre ha de ser novedosa, atrayente, mágica, necesaria. Ha de ser diferente, inefable, indefinible. Un poco ambigua también, a veces indescifrable –el lector y escritor han de indagar…-,  realista y misteriosa, onírica, mágica, abstracta o surrealista…
   Simplemente hemos de dejarla manar y surgir fresca desde el fontanal libre del sentimiento. Y beber y dejar beber copiosamente de sus aguas. Con este fin se creó esta antología. 

Esta antología es la primera que genera la red social "Órbita Literaria". En ella, cincuenta poetas y pintores nos dejan una muestra de su trabajo artístico.

La portada es obra del magnífico fotógrafo Juan Antonio Pellicer y fue escogida por votación popular.


Esta obra se puede comprar a precio de coste o descargar gratuitamente en: Bubok

"CALLADOS SILENCIOS" de Teo Revilla Bravo


“CALLADOS SILENCIOS” responde, con honda y sincera voz, a una necesidad de definir un concepto estético extremadamente unitario e intenso. Una exploración cabal de particularizar la poesía a través de un hecho luctuoso, que marcará profundamente la vida del autor desde la reflexión y el recuerdo. Poemas desbordantes e íntimos del día a día que nacen necesarios desde el silencio y la soledad, y que son representativos de la circunstancia dolorosa a la que se ve abocado. Desgranándose verso a verso en un decir lo indecible, va surgiendo un universo de emociones encontradas –vida, muerte, luces y sombras-, pinceladas de amor y sueño que se proyectan desde el dolor o el recuerdo como reclamo o grito de percepciones indefinidas, y que desde ese clamor interior, como desahogo necesario, se hacen inevitables…


Este poemario se puede adquirir en: Casa del libro.

De él se ha comentado en la comunidad de la Casa del Libro:

Excelente poemario. Una belleza de versos que manan desde la profundidad, desde lo más íntimo, con maestría literaria. Recomendable.

Este autor es excelente, tiene una concepcion original de la existencia y sus textos con composiones y narraciones de esperada calidad literaria, es uno de mis preferidos.

Hacía tiempo que no tenía entre mis manos un libro de poesía diferente, íntimamente personal. "CALLADOS SILENCIOS" nos habla desde una honda percepción de lo sensible, ahí donde se aprecia la verdad y la fuerza del poema; ahí donde se aprecia la labor del poeta.

Reseña del poemario en la Revista Literaria "Qué Leer"


Presentación visual en vídeo pulsando aquí.

"LUCES Y SOMBRAS" de Teo Revilla Bravo.


El autor presenta en este libro, la formación de un concepto de la estética poética a través de recuerdos, semblanzas, sentimientos aún vivos, el hecho de la memoria entre simbologías y signos más allá de la mera anécdota o incluso de la dispersión. Poemas del día a día que surgen necesarios, representativos del momento que el autor vive y siente.
Así se desgranan uno a uno entrelazando casi sin querer, dos realidades: la muerte y la vida como contrapunto, atendiendo a ese instante y a la realidad que se impone. Del amor a la muerte; desde la muerte, al amor… Ciclos que parecen cerrarse y abrirse; del antes al después en una selección de poemas desbordantes, necesariamente inconclusos, personales e íntimos, pinceladas del alma, destellos de luces y de sombras que se hilvanan y convergen…


Se puede comprar o descargar en : http://www.bubok.com/libros/2118/Luces-y-Sombras


Manuela Carrion dijo de este poemario:

Es un poemario para leerlo, una vez, otra y cada vez se descubren rincones nuevos, que parecían no haberse leído antes, aquí puede fusionarse, percepciones, sentidos, sentimientos, fuerza, valor y encaje, porque todo encaja a su justa medida, como si se tratara de un traje hecho con jirones de la propia vida y a medida.