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jueves, 22 de septiembre de 2011

"HISTORIAS DE UN PUEBLO ANDALUZ" de Antonio Medina Guevara




Historias de un pueblo andaluz

Título original:   Historias de un pueblo andaluz
Autor:               Antonio Medina Guevara
Editorial:            Pelícano  (Miami - USA)
ISBN:                 978-1-937482-19-0
Edición:              Narrativa
Páginas:             132 en la edición americana
                           236 en la edición española
Información y venta:  zujar2009@hotmail.com  y la editorial Pelícano 


Sinopsis:             

Historias encadenadas con humor de lo cotidiano que ocurría en los años 60 en un pueblo al norte de Granada.

Algunas páginas:  

A Luisa le empezaron a crecer las caderas y su rostro resplandecía como los rayos del sol. 
Se convirtió de la noche a la mañana —o mejor dicho, del verano pasado a la salida del invierno—, en una guapísima mujer.
Todos vieron extrañados como el volumen de su vientre crecía, y como su amargura era regada con ríos de lágrimas que salían sin cesar de sus jóvenes ojos. Escuché en conversación de lavanderas, que la llevaron a casa de la Rancia a que le sacara al diablo que le crecía en la barriga.

La Canija, después de exorcizar su vientre y de rociarlo con agua bendita que robó de la pila de la iglesia, dicen que encendió una vela y mandó a rezar a todos durante casi una hora.  Después de las muchas y muchas oraciones e imploraciones correspondientes, les vaticinó que, aunque el diablo había salido por pies a otros sitios, lo que quedó dentro saldría a los nueve meses, que fueran pensando en un nombre.
Y salió la familia de la casa, preguntándose como habría entrado aquello allí, dentro del vientre de su hija.

……


María, la del cortijo de la Fuente Grande, que era mujer muy lúcida a pesar de estar apartada de la sapiencia de la villa, recomendó a todos que lo vieran como un milagro, y que recordaran al casi oficialmente santo de don Atanasio, que pasó a la historia local como milagrero en reproducción humana.
Y es que, nuestra villa, aparte de muchos y variados intelectos, siempre ha sido cuna de verdaderos religiosos; tanto en hombres, como en mujeres…, y también en híbridos; como es el caso de sor Fernanda Fernández que —después de más de dos siglos—, aún no sabemos a qué sexo pertenecía…
Ya, en mediados del siglo XVI, cuentan que aportamos varios de ellos a la impagable misión de expandir la fe católica allende las Américas. Todos fueron buenos predicadores a la vez magníficos artífices en gestas que, no solo alimentaron las almas descarriadas de aquellos indios, sino que también fueron partícipes muy activos en el desarrollo humano de tan noble misión. Uno de estos personajes —que a pesar de su entrega y en injusticia, no pasaría a la historia—, fue don Atanasio Hortal de Medina.
Don Atanasio, hombre de fe convencida y convincente, partió a la Nueva Granada en un día de Mayo a la misión de San Jonás Mártir, en donde pronto se hizo querer por los nativos, tanto por mostrar el camino cristiano a todos,  como por ayudar a los demás con sus conocimientos médicos.
Pero he allí, que sucedió un hecho, que después todos calificarían de divino:
En la medicatura de San Jonás Mártir, se formó el zaperoco del año un lunes: cuando nació el primer hijo de Filomena Govea de Gonzáles, esposa india del cacique local y de innegable belleza oscura; y sucedió algo, que cuando menos, era muy extraño en aquel alumbramiento.
Y llegó el momento del parto…
En un pueblo, donde la negrura abunda como las piedras del río, y los ojos negros son lo primero que se le ve a un muchacho recién nacido, el vástago de Filomena, llegó al mundo blanco como la leche y con los ojos azul del cielo…

jueves, 14 de octubre de 2010

"NO MATÉIS AL GORRIÓN" de Antonio Medina Guevara

 Antonio es un niño que ya ama a su vecina Isabel desde que la vio por primera vez. La Guerra Civil acaba de terminar y en el pueblo la vida vuelve a su cauce, aunque los dos bandos de la contienda todavía persisten, enconados, en lo cotidiano.
Antonio ayuda a su padre en las tareas del campo… y va creciendo hasta que decide irse a estudiar en la capital.

"No matéis al gorrión" es una historia de amor que va más allá de la muerte. Un pueblo con la naturaleza a flor de piel, una calavera de plata y dos jóvenes amantes, Antonio e Isabel.  El odio fratricida, el despertar sexual, el bosque exuberante, los secretos de los masones... Una novela deliciosa, emocionante y trágica a su manera, ambientada en la oscura España de la posguerra, pero con una mirada romántica y una rara y hermosa sensibilidad.




Fragmento de la obra:

Otro día vino Marina. Con mi madre.
Me alegré mucho al verla. Ella es la mejor de mis <amigos>.
Le agradecí mucho su visita, que venía de lejos; se lo dije,
pero creo que no me oyó.
Se quedó un buen rato llorando después de dejar un ramo de
flores raras y preciosas.
No dijo ni palabra.
Tenía la mirada de una mujer enamorada; le brillaban los ojos
como dos luceros…, y pensé nuevamente en el hombre que esté
a su lado… ¡No sabe la suerte que tiene…!
Se fue como había venido: Llorando.
¡Que bonita que es Marina…!
¡¿Y mi madre…?!
Mi madre tiene su cara igual a la de la madre de Isabel:
blanca y transparente.
¡Que pena de mi madre…!
Con su rostro que es el espejo del rostro de algunas madres.
Tiene la mirada húmeda de niebla, llena de lamentos…,
con una melancólica hermosura que es un retrato de sus
pensamientos.
Sus cabellos siguen siendo negros y sedosos; unas canas,
blancas, como hebras de mármol y plata, ya empiezan a tintarlos.
Al verla, pienso que la tristeza es siempre de color blanco y que
a ella ya le sale por sus cabellos.
Su piel es pálida como el alabastro de las tumbas, pero
rabiosamente bonita, como si por los poros de su piel se filtrara
todo lo que lleva dentro.
Ya perdió sus primaveras, pero aún le brillan los ojos…,
¡como dos estrellas!
Esos ojos tan llenos de sol; tan llenos de antes y de noche,
con lágrimas de cera y cristal…, ¡como a una dolorosa…!
¡Que pena de mi madre…!
Sus días están enterrados en la misma tierra de mis noches:
…¡donde se pudren los huesos!




Sobre el autor:

Su niñez, dentro de los míseros tiempos que corrían, fue perfecta. Sus primeros andares por la vida no podían ser mejores: campo, naturaleza y, sobre todo, libertad. A los doce años se trasladó a Granada para entrar en un internado, con una beca de estudios que entonces sólo podían disfrutar algunos privilegiados. Allí empezó Bachillerato a marchas forzadas y gracias a Don Ramón, su gran maestro, tuvo la oportunidad de aspirar a desarrollar carrera.
Más tarde, en 1967, su familia decidió trasladarse a Barcelona. Sin embargo, nunca se despegó del pueblo ni alejó de su memoria aquella tierra. Se considera admirador de la Generación del 27 y del 98, lo cual queda reflejado en sus textos.

En la pestaña de vídeos podéis ver una presentación muy especial de esta novela.

Se puede adquirir en la Editorial Atlantis.